Lo supe desde el primer momento y sin embargo, simplemente dejé transcurrir los sucesos progresivamente. ¡Pero espera! Esta visión demasiado simplista de tu vida me deja anonadado y probablemente también al lector, que no hace mas que contemplar desde la butaca esos mismos sucesos que aquí convocas y que concurren inevitablemente en ese fin, que no quieres aceptar, y que sin embrago está tan claro que entre líneas se puede adivinar, con la suficiente perspicacia.
Claramente tienes el deseo, pero el plebiscito al que han llegado tus personalidades ha sido claro, lo fue en ese principio equitativo, rotundo y alucinante.
Sin sentido quiero, por la misma sinrazón que acongoja al alma estrecha, perdida, ausente. Nada más eso me faltaba, pero no he procedido correctamente, errores y sólo eso. Espiritual, no intelectual, ahí es el complemento absoluto, la clave universal de
Que aquí brilla por su ausencia. ¿Por qué no me iluminas ahora? ¿Acaso es la forma de aprender? Pero aprender es poca cosa. La autolimitación no es una forma de aprender.
No.
Me salgo de los esquemas para enlistar estos. Me salgo del convencionalismo social, pero solo por fastidiar. Me salgo de mi casa. Me salgo de mi Templo, sin satisfacción alguna. El regreso.
Nostalgia musical vista, y sentida. ¡Escucha el crujir de los atardeceres difuminados, dipersados por el exceso, por la nata, por el egoísmo racial, social y fugaz! Tarde, así lo creo. Instantáneamente me levanto para poder contemplar, y eso, eso es lo que mejor hago, la salida y revelación de los nombres, pero por ahora sólo en ese alfabeto, de fuego, cenizas y roca volcánica. Trascendencia buscada sin el correcto direccionamiento, escaso, o nulo, no sé, sólo pereza mental ofrezco.
Que me coman los cocodrilos mientras las esporas se elevan y llegan allá. La puerta esta abierta, y no veo nada cruzándola. Tal vez simplemente tengo que cambiar de frecuencia local, y evitar la repetición de las ondas, o el batimiento.
Pánico.
Ríos se desbordan, incontrolables, de fértiles nutrientes, que a su vez se concentran en: ahí. No es el allá de antaño, es el ahí de ahora y será el aquí de así. Por su puesto estoy pensando en que la única solución es la verdad, pero ser franco será letal. El miedo. El poder. La sota y el resto de la dentadura esta sana.
Caramba.
Estoy muy complacido. El alcantarillo tendido fue muy fructífero. Numen encuentro en los olores que leo y los sonidos que leo y en las palabras que leo. Pero lamentablemente sin la solución de carácter formal y rebuscada que andaba buscando dentro de la simplicidad de la vida misma, de las ideas y del inexistente sentido común, de las supersticiones, y del personaje autor de las entidades mentales a las que hago referencia con tanto ahínco dentro del pasaje.
Aquí se vislumbran algunos esquejes de locura.