sábado, 27 de febrero de 2010
Cuentacuentos
Ya llevo ahi como 5 meses y la verdad es que mi satisfacción es grande. Los niños me reciben con mucho cariño y para mí es un gusto verlos cada jueves.
El semestre pasado, dado mi horario de la escuela, estuve en un horario de 11 a 12; pero como mi horario cambió, ahora voy un poco antes de las 10 de la mañana.
Apenas antier fue el primer día que estuve en ese horario, porque aunque avisé de mi cambio desde la semana pasada, dada mi falta de disciplina, me desvelé para terminar una tarea la noche del miércoles de la semana pasada. Por esa desvelada no me levanté a tiempo, y no fui a leerles a los chaparros. La maestra pensó que ya no iría porque le avisé que me habían cambiado de horario y porque además falté. Pero para ella fue una grata sorpresa verme el jueves siguiente.
La maestra Irma me recuerda en algún sentido, a varias de mis maestras de primaria, digamos que es una combinación lineal de algunas de ellas.
Ella ha sido muy amable desde que estoy ahí.
Por mi parte he pensado que yo no he tenido el cuidado de aprenderme el nombre de todos los chaparros. Creo que esta semana si haré un esfuerzo por entregarles sus nombres a cada uno.
La semana pasada les leí un libro que se llama Abuelos, es una conmovedora historia de dos abuelitos en el que el abuelo quiere ir a bailar y la abuela no quiere porque piensa que esta fea.
Hay muy buenas opciones de libros para niños, trataré de recopilar algunos títulos aquí en este blog. O si me da tiempo, abriré otro sólo para ese tema.
martes, 16 de febrero de 2010
Manifiesto Bicicentenario
Con el 2010 no sólo empieza un año nuevo, sino un nuevo siglo mexicano. Es hora de repensarnos y reencontrarnos, que el ayer se abrace con el hoy para que se engendre el mañana.
Nos amanece el siglo con un desalentador panorama. La desesperanza nos lastima más por la incapacidad de nuestra clase política para representarnos, motivarnos y defender el bien común.
Esta desazón no es sólo mexicana: el fracaso de la Cumbre del clima de Copenhague hizo evidente que los políticos que deben tomar decisiones para proteger la vida en el planeta simplemente no pueden hacerlo.
El mercado no tiene interés en cambios que no sean negocio. De hecho el actual desastre tiene a sus bolsillos muy contentos y desbordantes.
Ya basta.
Esta es la hora de conjugar el verbo “hacer” en la única persona que puede lograr cambios importantes: Nosotros. Si queremos que las cosas cambien tendremos que hacer esos cambios nosotros mismos.
Los Bicitekas los invitamos a subirse a esta bicicleta y a emprender juntos un viaje hacia una realidad diferente y posible.
Nelson Mandela, un sudafricano ejemplar quien superó el desafío épico del racismo en su país, describe este viaje así : “Siempre parece imposible hasta que se hace.” El viaje debe empezar en algún lugar, por alguien. Ese lugar son nuestras casas, nuestros barrios y nuestra ciudad. Y ese alguien somos Nosotros.
El uso de la bicicleta es una opción viable de transporte saludable, eficiente, limpio, sencillo, simple y accesible para enfrentar las crisis urbana, climática, energética y de salud pública de este siglo. No porque lo diga Al Gore o Marcelo Ebrard, sino porque es la verdad: la bicicleta es el mejor transporte en la ciudad.
La Ciudad de México puede ser un buen lugar para vivir, gracias a nosotros.
Este año de grandes desafíos te invitamos a que tomes a tu bici por los cuernos y a que este año revoluciones tu salud, la ciudad, el aire y el clima adoptando estas acciones:
1. Reduce el uso de auto. Úsalo solo lo indispensable. Úsalo un poco menos cada día.
2. Camina diez minutos diarios.
3. Respeta a los demás como quieres ser respetado.
4. Come menos carne (y no comas chatarra).
5. No manejes alcoholizado ningún vehículo. Simplemente no lo hagas.
6. Deja cosas hermosas en la calle, como plantas, flores, libros, juguetes, cartas, saludos, sonrisas. No dejes basura.
7. La prioridad en la calle es para los más vulnerables: bebés y niños primero. Luego discapacitados y embarazadas. Luego peatones. Luego ciclistas, luego automotores. Imagina que son tus hijos, que es tu esposa, que eres tú. Maneja amorosamente. Lo cortés no quita lo chilango.
8. Respira profundo. Deja el cigarro. Date un momento de silencio cada día.
9. Alrededor de tu casa, en tu colonia, en tu barrio usa la bici. Disfrútala.
10. Invita a diez amigos y parientes a realizar estas acciones. No actúes solo. Crea un “nosotros” para sentir tu poder de cambio.
Si quieres participar en este Bicicentenario y ser parte de esta revolución e independencia creada por Nosotros escríbenos a contacto@bicitekas.org
¡Síguennos!
Tomado íntegro de bicitekas.org
lunes, 8 de febrero de 2010
¿Buena suerte o mala suerte?
Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:
-Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!
El hombre lo miró y le dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:
-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido!
El hombre lo miró y le dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:
-¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.
El hombre, otra vez lo miró y dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:
-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!
Otra vez el hombre lo miró diciendo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.