Este fin de semana estuvo muy padre...Para variar nos fuimos a la marquesa. Llegamos tarde porque nos fuimos tarde, porque me levanté tarde, porque me dormí tarde, porque me fui a una fiesta, porque era lejos, porque fuimos antes al Ollin Kan, porque era viernes en la noche...
Llegamos allá a comer y después nos fuimos a montar y a las cuatrimotos.
Rodrigo se cayó cuatro veces de la cuatrimoto y en una de esas ocasiones se puso a llorar, pero no pasó de eso y después de volvío a subir, terminó lleno de grasa en la cara y de polvo en todo el cuerpo.
La tarde transcurrió perfectamente hasta que llegó el desastre: ya para regresarnos, nos subimos al coche todos y obviamente yo iba manejando ya que iba con tres mujeres adultas y un niño de cinco años. La última en subir fue mi abuelita, y yo claramente escuche que cerraba la puerta del coche y en realidad no pasó así, arranqué el coche y ella dejó un pie en el suelo y una de las ruedas alcanzó a aplastarle el pie. En realidad no fue grave, solo le salió sangre de un dedo, donde está la uña y no hubo daño mayor en los dedos. Hoy la vi y ya camina bien.
De verdad que pendejo soy, cuaquier comentario de parte de cualquiera que lea esto me lo tengo bien merecido.
4 comentarios:
Ay amiguito!!!
cómo te lo digo?
bueno, creo que ya lo sabes!!!
pobre de tu abue, ella que te quiere tanto y mira cómo le pagas
:P
En relación a tu comentairo, y en concordancia con la segunda ley de la termodinámica:
todo tiempo pasado fue mejor.
Preguntale a tu abuela, seguro estará de acuerdo.
Nunca me subiré a un coche que tu manejes
No eres el primero que me lo dice.
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