Esta canción es para tí.
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martes, 23 de diciembre de 2008
lunes, 22 de diciembre de 2008
Fin de semana en el Pico de orizaba
Salimos el viernes a las seis de la mañana hacia con rumbo hacia Puebla, para después llegar a Atzintzintla Puebla, lugar en el que desayunamos, como a las 10:30 de la mañana, ya que antes de la caseta de Amozoc hubo probablemente un accidente y eso nos retraso casi una hora. Mientras estabamos parados en el tráfico, Billy aprovechó para hacer una escala técnica a orillas de la carretera.
Después de desayunar nos dirigimos hacia Texmalaquilla, y ahi comenzamos a caminar hacia el valle, en un trayecto que yo creí que duraría 5 horas, fueron tan solo 2. Nos turnamos para manejar y asi es como el coche llegó junto con las cosas y nosostros también llegamos al Valle del encuentro, aproximadamente a las 1:30 de la tarde.
Después nos preparamos para acampar y comer-cenar. Decidimos no hacer fogatas y como a las 8 nos dispusimos a dormir.
El viento me despertó por ratos, y ahi es donde me dí cuenta que no había superado lo ocurrido en el nevado de toluca en julio. Pero con la ayuda de Mari, lo sobrellevé.
Despertamos a las 4 de la mañana el sábado y salimos a caminar a las 4:30am con rumbo del telescopio que está en la cima del volcán Tliltepetl. Por un momento el camino parecía interminable, pero como a las 6:40 llegamos a la cima, primero Mari, como siempre, luego yo y finalmente Billy y Nico nos alcanzaron para poder apreciar el amanecer desde ahí. Un, en verdad, espectacular amanecer.
Después de desayunar algo, regresamos al campamento como a las 8:30 de la mañana dispuestos a dormir y justo cuando estábamos a punto de hacerlo llegaron mi mamá y Javier. Les comentamos nuestras intenciones de dormir, después de haber subido al volcán. Mi mamá también durmió y Javier desapareció.
Cuando me levanté eran casi las once, empecé a acomodar las cosas para subir al refugio, luego mi mamá se levantó y se aprestó a salir al refugio también. Empacó un gatorade, una coca, unos chocolates, unas galletas y su chamarra y salió hacia el refugio a las 11:30am, justamente cuando llegó Javier de regreso de su ascención al Tliltepetl, la cual hizo muy rápido.
Todavía nos llevó un rato quitar el campamento y empacarlo todo, pero Mari y Javier ya estaban listos, así que salieron a alcanzar a mi mamá como a las 12:20pm y le llevaron un radio solo por si acaso.
Finalmente salimos Billy, Nico y yo como a las 12:45pm con rumbo del refugio también.
En el camino nos rebasó una camión de redilas con algunos otros alpinistas e inmediatamente pensé que nos ganarían el refugio, pero afortunadamente Mari y Javier pensaron lo mismo y se adelantaron y consiguieron buen lugar en el refugio, ya que el camión llegó al límite del camino transitable, justamente cuando ellos llegaron. El camión le dió aventón a mi mamá un tramo pero luego, al no saber ella hacia donde caminar se regresó, a pesar de que llevaba un radio, no obedeció las instrucciones y regresó una parte del camino.
Llegué al refugio como a las 3:30pm y después de eso regresé para ayudarle a mi mamá un tramo, quien ya no pudo subir el ultimo tramo. Le di mis bastones y la empujé un tramo y como a las 4:30, finalmente regresamos al refugio nuevamente, al cual ya habían llegado también Nico y Billy. Mi mamá en total hizo cinco horas en la subida. Nos dispusimos a cenar entonces, pero yo no tenía hambre, para mi mala fortuna el hambre apareció hasta las once de la noche y después de eso no se me quitó.
Nos fuimos a dormir como a las siete de la noche. Yo en realidad estaba muy cansado y pensé que no podría hacerlo al día siguiente, pero esperé a ver si dormir me ayudaba un poco, y aunque eso si fue así la falta de comida hizo que sintiera un malestar general.
Revisando mis cosas me dí cuenta que le había dado la última coca a mi madre y la única sopa que habia subido al refugio desde el campamento, entonces pensé que subir sin haber comido era un error, por lo que a la una de la mañana les dije a los otros chavos que no ascendería a la cumbre, pero que se fueran con la expedición de las tres de la mañana. Nicolás y Billy no tenían planeado subir, y tampoco mi mamá. Nicolás se sintió un poco mal durante la noche, pero al día siguiente se recuperó.
A las tres de la mañana partió la otra expedición junto con Javier y Mari, y yo viendo que el hambre seguía decidí nuevamente y por última vez no ir, ya que la semana pasada me habia pasado lo mismo en la bicicleta y estuve cerca de desmayarme. La decisión me costó mucho trabajo y en realidad me molesté por ello, pero la montaña seguirá ahí.
A la mañana siguiente regresamos al campamento, mi mamá, Nico, Billy y yo, y ahi pude desayunar algo finalmente. Mientras tanto Javier y Mari, alcanzaron la cumbre a las once de la mañana. Hicieron ocho horas en un trayecto de solo cuatro, y después explicaron que el guía de la otra expedición se sintió enfermo todo el trayecto y que además les puso como condición para que los guiara, que nunca lo rebasaran. Bueno, algunos guías son así.
Bajaron de la cumbre cerca de las cuatro de la tarde al valle mientras nosotros ya habíamos comido, ido al pueblo y regresado y dormido un poco.
Finalmente sanos y salvos, llegaron al valle, y nos dispusimos a partir inmediatamente. Yo manejé, y también así lo hizo Billy con el coche de Javier, y al parecer fue buena idea, ya que él estaba también muy cansado.
Llegamos a la ciudad cerca de las ocho de la noche y eso fue todo.
Después de desayunar nos dirigimos hacia Texmalaquilla, y ahi comenzamos a caminar hacia el valle, en un trayecto que yo creí que duraría 5 horas, fueron tan solo 2. Nos turnamos para manejar y asi es como el coche llegó junto con las cosas y nosostros también llegamos al Valle del encuentro, aproximadamente a las 1:30 de la tarde.
Después nos preparamos para acampar y comer-cenar. Decidimos no hacer fogatas y como a las 8 nos dispusimos a dormir.
El viento me despertó por ratos, y ahi es donde me dí cuenta que no había superado lo ocurrido en el nevado de toluca en julio. Pero con la ayuda de Mari, lo sobrellevé.
Despertamos a las 4 de la mañana el sábado y salimos a caminar a las 4:30am con rumbo del telescopio que está en la cima del volcán Tliltepetl. Por un momento el camino parecía interminable, pero como a las 6:40 llegamos a la cima, primero Mari, como siempre, luego yo y finalmente Billy y Nico nos alcanzaron para poder apreciar el amanecer desde ahí. Un, en verdad, espectacular amanecer.
Después de desayunar algo, regresamos al campamento como a las 8:30 de la mañana dispuestos a dormir y justo cuando estábamos a punto de hacerlo llegaron mi mamá y Javier. Les comentamos nuestras intenciones de dormir, después de haber subido al volcán. Mi mamá también durmió y Javier desapareció.
Cuando me levanté eran casi las once, empecé a acomodar las cosas para subir al refugio, luego mi mamá se levantó y se aprestó a salir al refugio también. Empacó un gatorade, una coca, unos chocolates, unas galletas y su chamarra y salió hacia el refugio a las 11:30am, justamente cuando llegó Javier de regreso de su ascención al Tliltepetl, la cual hizo muy rápido.
Todavía nos llevó un rato quitar el campamento y empacarlo todo, pero Mari y Javier ya estaban listos, así que salieron a alcanzar a mi mamá como a las 12:20pm y le llevaron un radio solo por si acaso.
Finalmente salimos Billy, Nico y yo como a las 12:45pm con rumbo del refugio también.
En el camino nos rebasó una camión de redilas con algunos otros alpinistas e inmediatamente pensé que nos ganarían el refugio, pero afortunadamente Mari y Javier pensaron lo mismo y se adelantaron y consiguieron buen lugar en el refugio, ya que el camión llegó al límite del camino transitable, justamente cuando ellos llegaron. El camión le dió aventón a mi mamá un tramo pero luego, al no saber ella hacia donde caminar se regresó, a pesar de que llevaba un radio, no obedeció las instrucciones y regresó una parte del camino.
Llegué al refugio como a las 3:30pm y después de eso regresé para ayudarle a mi mamá un tramo, quien ya no pudo subir el ultimo tramo. Le di mis bastones y la empujé un tramo y como a las 4:30, finalmente regresamos al refugio nuevamente, al cual ya habían llegado también Nico y Billy. Mi mamá en total hizo cinco horas en la subida. Nos dispusimos a cenar entonces, pero yo no tenía hambre, para mi mala fortuna el hambre apareció hasta las once de la noche y después de eso no se me quitó.
Nos fuimos a dormir como a las siete de la noche. Yo en realidad estaba muy cansado y pensé que no podría hacerlo al día siguiente, pero esperé a ver si dormir me ayudaba un poco, y aunque eso si fue así la falta de comida hizo que sintiera un malestar general.
Revisando mis cosas me dí cuenta que le había dado la última coca a mi madre y la única sopa que habia subido al refugio desde el campamento, entonces pensé que subir sin haber comido era un error, por lo que a la una de la mañana les dije a los otros chavos que no ascendería a la cumbre, pero que se fueran con la expedición de las tres de la mañana. Nicolás y Billy no tenían planeado subir, y tampoco mi mamá. Nicolás se sintió un poco mal durante la noche, pero al día siguiente se recuperó.
A las tres de la mañana partió la otra expedición junto con Javier y Mari, y yo viendo que el hambre seguía decidí nuevamente y por última vez no ir, ya que la semana pasada me habia pasado lo mismo en la bicicleta y estuve cerca de desmayarme. La decisión me costó mucho trabajo y en realidad me molesté por ello, pero la montaña seguirá ahí.
A la mañana siguiente regresamos al campamento, mi mamá, Nico, Billy y yo, y ahi pude desayunar algo finalmente. Mientras tanto Javier y Mari, alcanzaron la cumbre a las once de la mañana. Hicieron ocho horas en un trayecto de solo cuatro, y después explicaron que el guía de la otra expedición se sintió enfermo todo el trayecto y que además les puso como condición para que los guiara, que nunca lo rebasaran. Bueno, algunos guías son así.
Bajaron de la cumbre cerca de las cuatro de la tarde al valle mientras nosotros ya habíamos comido, ido al pueblo y regresado y dormido un poco.
Finalmente sanos y salvos, llegaron al valle, y nos dispusimos a partir inmediatamente. Yo manejé, y también así lo hizo Billy con el coche de Javier, y al parecer fue buena idea, ya que él estaba también muy cansado.
Llegamos a la ciudad cerca de las ocho de la noche y eso fue todo.
martes, 16 de diciembre de 2008
50 km
El domingo anduve en bicicleta 50 km, pero cuando llevaba 40km sentí que tenía mucha hambre, pero yo quise terminar los 50 km a como diera lugar, así que no me importó y seguí, y apenas terminé muy cansado, y con un dolor en la rodilla. Después sentí que se me bajó la presión y fue obvio que no pude procesar eficientemente el ácido láctico. Comí y luego me bañé y en ese momento me sentí muy mal, pero acabando me comí una paleta y ya estuve bien.
Después de eso fui a darle clases de inglés a moon que más bien lo que necesita es practicarlo, porque no hay mucho más ya que enseñarle.
Después de eso fui a darle clases de inglés a moon que más bien lo que necesita es practicarlo, porque no hay mucho más ya que enseñarle.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Citlaltepetl
Este fin ya es mi salida al citlaltepetl, ya están hechos todos los preparativos, espero que todo salga bien, ya estare informandoles después de todo.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Ambiente subterráneo metropolitano
Hace ya algunos días vengo pidiéndole a las personas que se suben al metro a vender sus discos que le bajen al volumen de sus aparatos, ya que es algo bastante molesto para mí, sobre todo porque soy un poco sensible de los oídos, o como diría Mónica, soy una nena. Bueno el caso es que Paty me contó que otro día una señora se peleó literalmente con uno de estos personajes por la misma razón.
Yo sé que es culpa de todos que ellos no tengan trabajo legal y/o formal, pero la verdad es que si hay mucho trabajo, claro que no ganarían lo que ganan con la venta de esos discos.
Como decía, les vengo pidiendo que le bajen el volumen, pero la verdad es que no sirve, porque después le vuelven a subir poco a poco hasta que otra vez queda igual. Bueno el colmo fue cuando ayer le pedí a un tipo que le bajara el volumen y me dijo que no, y que si no me parecía que tomara un taxi. Nos gritamos y después se bajó del vagón subiéndole más. Al siguiente que pasó le pedí lo mismo, accedió y después fiel a la costumbre de esta cohorte subterránea le volvió a subir y bueno pues no sirvió de nada.
Ahora estoy pensando que como no sirve de nada pedirles que le bajen, regresaré a la antigua práctica de simplemente taparme los oídos.
Yo sé que es culpa de todos que ellos no tengan trabajo legal y/o formal, pero la verdad es que si hay mucho trabajo, claro que no ganarían lo que ganan con la venta de esos discos.
Como decía, les vengo pidiendo que le bajen el volumen, pero la verdad es que no sirve, porque después le vuelven a subir poco a poco hasta que otra vez queda igual. Bueno el colmo fue cuando ayer le pedí a un tipo que le bajara el volumen y me dijo que no, y que si no me parecía que tomara un taxi. Nos gritamos y después se bajó del vagón subiéndole más. Al siguiente que pasó le pedí lo mismo, accedió y después fiel a la costumbre de esta cohorte subterránea le volvió a subir y bueno pues no sirvió de nada.
Ahora estoy pensando que como no sirve de nada pedirles que le bajen, regresaré a la antigua práctica de simplemente taparme los oídos.
martes, 2 de diciembre de 2008
Internet
No he tenido Internet desde el jueves pasado, y hoy tuve que mudarme provisionalmente a la casa de mi abuelita, debido a la desesperación... chale hasta donde he llegado...
También Syats, muy amablemente y viendo mi desesperada situación me afreció quedarme en su casa, gracias un día de estos le tomaré la palabra.
También Syats, muy amablemente y viendo mi desesperada situación me afreció quedarme en su casa, gracias un día de estos le tomaré la palabra.
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