Ayer fue un mal día. Terminé muy cansado y además agobiado por la retroalimentación recibida por parte de 5 diferentes personas, a quienes en verdad aprecio por su honestidad y franqueza aunque en diferentes niveles.
Esto en verdad es inusual.
Me sentí un poco aislado, por un momento confundido y al final del día, triste, nostálgico, abrumado. Para rematar, en la noche vi Las estaciones de la vida, de Kim Ki-Duk (una de mis favoritas) y es porque me causa cierta conmoción tanto sentimental como espiritual y mística, lo que se traduce en alegría y júbilo al mismo tiempo, en la parte en que se llevan al aprendiz y el venerable se inmola como consecuencia.
No se que pensar hoy, pero al menos recibí dos bendiciones, que me hubiera bastado con un simple gracias y de hecho pude haber dado más, aunque con consecuencias inocuas para otros de mi parte, sí de parte de sí mismos, por sus inexplicables e intrincadas fijaciones mentales.
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