El fin de semana, nos fuimos a San Juan Totolac, municipio de Tlaxcala a cinco minutos del centro de Tlaxcala, Tlaxcala, de donde es originaria mi abuela Celia. El plan original contemplaba irnos desde el jueves en la noche, para llegar a dormir y el viernes levantarnos temprano para según nosotros trabajar, pero finalmente salimos el sábado temprano. Pasé por Rubén como a las 6:15, después pasamos por Miguel a las 7:00, y finalmente pasamos por mi primo Rodrigo, que es hijo de mi tía Bety, hermana de mi mamá, ya que también los invité a ellos. Salimos a las 9 después de desayunar en casa de mi abuela Manuela, donde por el momento viven mi tía y rodri, para llegar sin novedad a las 10:30 a Totolac e inmediatamente ponernos a limpiar el lugar. Miguel usó la desbrosadora para cortar el pasto, mientras Rubén recibía el material para el muro exterior y yo cortaba una pequeña milpa que solamente dió 5 elotes pequeños, que Rodri peló. Posteriormente cortamos un aguacate, que en realidad fue dificil. Personalmente me da tristeza matar a
un árbol, pienso que lo mejor es planear bien a futuro en dónde y con que motivo plantarlo, para evitarse este tipo de eventos. El caso es que este pobre aguacate tenía ya también una plaga bastante numerosa. Paty me dijo la razón de porque pasa esto. Resulta que el aguacate es uno de los árboles que más gasta la tierra, por eso llega un punto en que si no se abona o recicla su tierra el aguacate deja de producir o le atacan plagas, como fue el caso de este. Propuse la idea de una composta, para poder aprovechar la tierra y contaminar menos y en realidad les pareció buena, así que apilamos los residuos en un rincón. Aunque parezca poco, todo esto nos llevó unas 4 horas, con ayuda también de mi pequeño primo de 6 años, que por ratos se ponía a jugar futbol.
Al término de esto, nos pusimos a jugar beisbol en el pequeño prado que Miguel y Rubén limpiaron, ya que Rodri había llevado su equipo de beisbol. Miguel y yo hicimos equipo y así mismo lo hicieron Rubén y Rodri, para terminar después de dos largas entradas 19-8 en favor del equipo de las R's. Al finalizar el partido nos dispusimos a comer, así que Miguel y yo fuimos a Soriana a comprar algo para completar la comida, y yo me fui con la ropa de trabajo. Por un momento pensé que me iban a decir algo como: no se permite entrada a indigentes, pero no ocurrió así.
Cuando regresamos nos encontramos con que Rubén y Rodri habían terminado de jugar un partido más pero ahora de futbol, donde ganó Rodri 7-4 y los dos se veían sedientos.
El hacer la comida nos llevó un poco más de tiempo del que esperabamos ya que el carbón comprimido que compramos para hacer la fogata tardó mucho tiempo en arder, así que terminamos de comer hasta pasadas las seis de la tarde, pero finalmente quedamos satisfechos, con las carnes, la sopa y la verdura que comimos. Unos instantes después de terminar de comer, llegó mi tía Bety y mi papá que se habían ido en camión, y a su llegada nos contaron que tardaron como una hora en salir solamente del DF, lo cual no es de extrañarse. Mi mamá no pudo ir porque su tía Inés está mucho muy delicada de salud, y por el momento ella se encarga de atenderla los fines de semana.
Yo le había prometido a Rodri acampar, así que puse la tienda en el prado, pero una vez que llegó la mamá ya no quiso quedarse conmigo en la tienda si ella no se quedaba también, pero dado que ella tiene una dolencia en la espalda, no puede quedarse en el suelo. Así que finalmente me quedé yo solo en la tienda, no sin antes echarnos unas partidas de dominó a la luz de las velas entre Rubén, Miguel, mi papá y yo.
Desperté al día siguiente bastante cansado, pues la jornada del día anterior había estado mucho muy pesada. Rubén me preguntó que como había dormido y le dije que bien aunque en verdad con un poco de calor, pues aunque sólo dormí con calzones, la bolsa de dormir en la que me metí es muy caliente, a lo que el respondió que había pasado frío y que no habia podido dormir pese a lo que se puso encima.
Nos dispusimos a trabajar, no sin antes tomar un muy ligero desayuno. Podamos otro aguacate, la enrredadera de la entrada y también se limpió la banqueta de la barda trasera de la casa, aunque en esto último yo no participé, para terminar finalmente como a las cuatro. Nos bañamos o en mi caso solamente me remojé pues no llevaba ni jabón ni toalla ni nada, para después irnos a comer al centro de Tlaxcala. Lo hicimos en los portales que estan atrás de la catedral, en un lugar donde había un buffet. Terminando de comer regresamos al Distrito directamente, esperando lo peor en cuanto a tráfico en la entrada, lo cual para nuestra sorpresa fue casi nulo.
Regresamos sin novedad y excepto por unos razguños bien propinados por los árboles en su justa defensa, todo salió a pedir de boca.
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