Ayer en la mañana estaba yo frente a la computadora, cuando en eso suena el teléfono, preguntando por Erika Téllez.
Grave error, no de mi interlocutor sino mío, ya que en lugar de decir que estaba equivocado, le corregí diciendo que probablemente era Eric(k) Téllez. Grave error y grave error.
Era una mujer de dianética y cienciología diciendo que me hablaban de ¿Florida? Supuse que quiso decir la calle de Florida o la colonia Florida, ya que en Florida nunca he entrado a una cosa de esas, ni aquí tampoco, pero una vez en una feria del libro cometí el grave (sí otra vez), gravísimo error de comprar un libro de este personaje fundador, visionario, profeta y lider (na na na na na na na na batman, digo lider) L. Ronald Hubbard, que como ustedes bien sabrán estaba completamente loco. Me disculpo a mí mismo porque en ese entonces yo no tenía ni la más mínima idea de las tonterías que se había inventado y de cómo había logrado convencer a una partida de tontos iguales o peores que él de que tenía la verdad de la creación del hombre y de que lo él profesaba era además un tipo de religión y/o salvación.
El caso es que esta muchacha comenzó a preguntarme por mis datos, ya que estaban actualizando la base de datos, y bueno como ya tenían algunos de ellos, pues le dije que sí de mala gana a todo lo que me preguntó, ya que ha sido un asunto inofensivo hasta ahora. Sólo me llegan cartas de cursos y otras cosas. Y ahora me dijo que me va a mandar un dvd con un congreso que se realizó no se cuándo y no se dónde para corregir algunas cosas que no se habían escrito en español, de acuerdo a como el autor los escribió en inglés. ¡Caramba! si de por sí son una sarta de babosadas, como habrá quedado la versión que no fue bien hecha. Tal vez y digo tal vez, en realidad quedó algo mejor...
Me preguntó a que me dedicaba y le dije que era estudiante de ciencia, y me dijo que seguramente yo entendería el punto de vista de este tipo que no mencionaré más ya que él era ingeniero. En este punto estuve a punto de decirle justamente que entonces, cuando compré el libro (que ahora sólo sirve para prender fogatas), no tenía idea de que este señor era considerado un delincuente en algunos países y que la difusión de estas tonterías estaba prohibida también en algunos países y que le habían negado el registro para ser religión en otros tantos y así, pero finalmente me tranquilicé y le dí el avión a todo lo que me decía y al final me invitó a que participara en los cursos estos de lavado de cerebro, a lo que no respondí nada y finalmente colgó un poco frustrada por no haber podido hacerme la plática supongo. Después de eso me sentí un poco mál porque yo mismo trabajé en un centro de atención telefónica y si es molesto tratar con personas así como yo le respondí a ella, pero la verdad que esto de la dianética y la cienciología no tiene perdón.
2 comentarios:
jajajaja recuerdo perfectamente ese capítulo de los Simpson :P
ay Eric!!! cómo te andas metiendo en esas cosas!?!?! pero bueno, dicen que hay que leer de todo para aprender a discernir
Está padre la anécdota. Afortunadamente solo quedó ahí. Yo fuí invitado a uno de sus eventos aquí en México, en el WTC. Lo único rescatable es que estaba Johnny Laboriel (él es cienciólogo). Estuvo bizarro porque nos pusieron una película sobre otro evento que se había dado en Estados Unidos. Y cada vez que se mencionaba un logro en el video, teníamos que levantarnos y aplaudir. Esa faena duró aproximadamente 2 horas y el video estaba ABURRIDÍSIMO. Estaba traducido al español pero como los cienciólogos tienen su propia jerga fumada, pues no entendí ni qué papas celebraban. Total que ya quería irme (no hay cafetería ahí dentro, no puedes comer nada), ya estaba fastidiado y hambriento, pero me invitaron a hacer un pequeño cuestionario. "De acuerdo, lo hago y me voy", me dije. Cuando estaba a punto de salir me abordó un cuate con un papel en la mano. Era un contrato para enrolarme en la Sea Org (algo así como el paraíso cienciológico... en realidad es un barco), y más que invitarme trató de convencerme de los beneficios de Cienciología y de la magnífica oportunidad que se me presentaba. Ví el contrato y adivina: en él uno se compromete a servir a la organización durante MIL MILLONES DE AÑOS. Como no pienso vivir tanto tiempo, y tenía hambre y fastidio, le dije NO GRACIAS. No sé si fué mi imaginación, pero creo que se molestó mucho. Es increíble el bombardeo propagandístico que hacen ahí dentro. A mí, en ves de convencerme, me fastidiaron con eso. También me marcaron por teléfono. Yo aconsejo no proporcionar datos personales a esta gente; ni el número, ni el correo, ni nada. Apenas supe que aquel test que me hicieron es para sacarme la sopa sobre cosas personales que después usarían en mi contra a manera de chantaje. No se dejen presionar ni intimidar por esta gente. Los cienciólogos son, con el perdón de la palabra: CASTROSOS.
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