—dijo mi madre adorada—
te quiero decir que yo,al igual que San Juan Tadeo
y que Judas el Macabeo,
no sé qué tengo en los ojos
que a puros cabrones veo,
pero como yo no he conocido
chaparro que no sea presumido,
grandote que no sea bravero,
cacarizo que no sea pendejo,
rico sin pero,
ni ladrón que no sea llorón,
pese a que de sembrar y casar
no se debe aconsejar
—pues cada quien
habla de la feria
según le fue en ella
y cada cual
la mueve como puede—
como donde las dan,habla de la feria
según le fue en ella
y cada cual
la mueve como puede—
las toman,
y yo no quiero que te pase lo que a mí,
que porque ya merito
se me andaba quemando la cazuela,
me fui con la finta
de eso que tanto barajan
de que matrimonio y mortaja
del cielo bajan
—no obstante que afirman
que algo le debe
al demonio
quien piensa
en el matrimonio—,
para no tener que andarle prendiendoque algo le debe
al demonio
quien piensa
en el matrimonio—,
velitas a San Antonio
—pues para el mal de amores
no hay doctores
y el que padece de desamor
hasta con las piedras habla—,
sin acordarme de que no hay jolgorio sin cruday el que padece de desamor
hasta con las piedras habla—,
ni Carnaval sin Cuaresma,
y sin ponerme a pensar que
lo que pronto se alcanza
pronto se pierde,
al primero que me las pidió,
pa' pronto,
no sólo le dije que sí,
sino que hasta se las dí,
y aunque luego mil veces me arrepentí
porque en caliente se pegará el fierro
pero el amor ardiente pronto se enfría
—máxime cuando la salida
es de potro joven
y la llegada de burro viejo
o sucede lo que con los frijoles:
que al primer hervor se arrugan—,
pues ya, cuando la quise cortar,es de potro joven
y la llegada de burro viejo
o sucede lo que con los frijoles:
que al primer hervor se arrugan—,
en vista de que palo dado
ni Dios lo quita
y de que vergüenza y doncellez
sólo se pierden
una vez,
aunque casi casi fue
debut y despedida,
como se dice en latín,
ya no pude
desfacer entuertos.
Entonces, puesto que lo que
ni en pintura puedes ver
en tu casa lo has de tener,
yo te quiero hacer ver
que antes de que te cases
mires bien lo que hacdes
porque el albur del matrimonio
sólo los tontos lo juegan,
y como a la voz de:
¡aleluya, aleluya,
que cada quien
agarre la suya!,
el hombre persigue a la mujer
hasta que la alcanza
—y casi siempre el
puerco más trompudo
es el que se lleva
la mejor mazorca—,
pese a que algunos diganpuerco más trompudo
es el que se lleva
la mejor mazorca—,
que el matrimonio es el menor de los males
y que es mejor casarse
que quemarse,
como en gustos se rompen géneros
—y en la variedad está el gusto
pues sobre gustos y sabores
no han escrito los autores—,
yo estoy convencida de quepues sobre gustos y sabores
no han escrito los autores—,
vale más ser flaca feliz
que gorda amargada
y andar sola que mal acompañada.
Así pues,
como de raza le viene al galgo
ser rabilargo
y no hay marido
que no tenga segundo frente
porque el que malas mañas ha,
tarde o nunca las perderá
—sobre todo si no le amarraron
las manos de chiquito—,
para que no termines comolas manos de chiquito—,
el tamal de la tía Chencha,
que se lo acabaron a probadas,
o como la vaca de don Vicente,
que tiene cuernos y no los siente
—porque acciones son amores
no besos y apachurrones—,
aunque yo no soy ejemplo de nada,no besos y apachurrones—,
pa'mí, que antes que mal casada
y arrepentida, es preferible ser bien quedada.
Ahora, como cada quien
hhace la cama en la que se acuesta,
y todo mundo es libre de hacer
de su culo un papalote,
si de todos modos te quieres casar,
por no dejar...
o porque ya cayó el chivo en el lazo,
como lo que se ve no se niega
y lo manifiesto no engaña,
tú, que eres mala pa'l metate
pero buena pa'l petate
y que no sólo tienes para prestar
y regalar,
sino que estás como Santa Elena,
cada día más buena,
si resulta que tu marido
no es casero
y canta en otro gallinero
y siempre busca regalados,
jaula, alpite y pajarito
—porque los maridos
y los gatos
son de la misma opinión:
que teniendo carne
en casa
salen a buscar ratón—,
como este es el juegoy los gatos
son de la misma opinión:
que teniendo carne
en casa
salen a buscar ratón—,
de Juan Pirulero
y amor con amor se paga
—y se dice, no sin justa razón,
que la mujer que tiene dos,
no es cusca sino precavida
porque si una vela se le apaga
la otra le queda encendida—,
tú dále vuelo a la hilacha, mi'ja,que la mujer que tiene dos,
no es cusca sino precavida
porque si una vela se le apaga
la otra le queda encendida—,
no te dé pena,
que ya lo dijo Salomón
en la página primera:
sólo Adán no fue cabrón
porque no hubo quien lo hiciera.
Susana Glantz
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