domingo, 13 de mayo de 2012

El puntalito

Ando mal del apetito
y es muy poco lo que como.
Me sobo bastante el lomo
pues mi trabajo es durito.
De Veracruz, yo solito,
salí el otro día temprano.
Siete plátanos manzanos
me comí en Boca del Río;
para no sentir el frío,
un toro de chabacano.

Me bajé, en Paso del Toro,
a echarme una botanita,
medio kilo de carnitas
que casi vale un tesoro.
Para salir del azoro,
de masa, pedí un tamal,
café con leche, un sidral,
plátano con mantequilla,
medio kilo de tortilla
y huevo frito al natural.

Un jugo de piña, helado,
me sorraje en la laguna
y ya sin pena ninguna,
enfilé rumbo a Alvarado.
Ya llevaba yo pensado
ya hacer un alto en Salina
a tomar jobocilina
antes que otra cosa hacer.
Ahí me logré comer
la mitad de una gallina.

Me traje, como botana,
una pierna de armadillo
y me bajé en Arbolillo
a echarme una campechana.
No me quedé con las ganas
de un torito de limón
pa' hacer buena digestión,
y me eché con precauciones
ocho docenas de ostiones
y dos kilos de camarón.

Llegué a Paso Nacional
con más hambre que un coyote.
Me bajé del carro al trote
y me comí otro tamal.
Por atención especial,
me hicieron una sangría.
La tomé con alegría
y también con mucho afán.
Avancé hasta Chocotán
y me comí una sandía.

Ya con ese puntalito,
llegué a Lerdo sin problema,
sólo pensando en la cena
que era un potaje exquisito.
Me dio, mi mujer, bollito
de elote con mantequilla
y me preguntó: Costilla,
¿qué otra cosa has de querer?
Y le dije: ¿qué ha de ser?,
carne asada a la parrila.

Toda la noche dormí,
pero sin probar bocado.
Aunque estaba yo acostado,
mucho apetito sentí.
A mi mujer le pedí,
poco antes de pararme,
algo que pudiera darme
pa' calmar el padrejón.
No crean que soy comelón.
No me gusta malpasarme.

El puntalito

No hay comentarios: