Son ya casi quince los años que un grupo pequeño de personas se
dedican a formar científicos de alto nivel en México. Sus
actividades no tienen que ver directamente con el medio académico,
sin embargo su labor de fomento e impulso a la investigación es,
aunque para muchos invisible, realmente importante.
Desde que entré al Programa Jóvenes Hacia la Investigación me he
llevado diversas sorpresas y he tenido varias experiencias. Para mí el estar aquí ha representado un gran número de
oportunidades, responsabilidades y satisfacciones. Nunca me imagine participar en actividades de este tipo, o por lo
menos no a nivel medio superior. Después de entrar al programa y
haber entregado el trabajo de investigación me llevé una sorpresa,
tenía la posibilidad de entrar a un subprograma de Jóvenes hacia la
Investigación: las Estancias Cortas, ¡podía estudiar realizando
un proyecto con un investigador, en alguna institución de
reconocimiento nacional en cualquier parte del país!, cuando me
dijeron no podía creer que esto era realmente sencillo, sólo
entregas un trabajo de investigación formal y se te presentan varias
oportunidades, tantas y tan buenas que es difícil decidirse.
Espero para los que ya tuvieron la oportunidad de participar, haya
valido la pena lo suficiente como para repetir la experiencia,
compartirla y sobre todo fomentarla, para hacer crecer ésta labor en
la que unos cuantos elegidos tenemos el privilegio de contribuir y
que no debemos desaprovechar.
Lo que
realmente me motiva, y además pienso es la razón fundamental por la
cual dedicamos gran parte de nuestro tiempo a esto, es, que todos
nosotros sabemos, o al menos esperamos que en un futuro, el cual
parece cada vez más un presente, lo que hoy realizamos, tal vez por
nosotros mismos o por otras causas, le sirva a nuestro país de
nuestra propia mano.
Me
refiero en particular a las estancias no sólo como una oportunidad
de conocer más el campo científico de nuestra preferencia, que eso
creo está muy claro, sino también como la oportunidad de
relacionarse más socialmente con aquellas personas con las que nos
son afines algunos gustos de orden profesional.
Este es un gran empuje para los
jóvenes que desean acercarse a la ciencia, porque no es el hecho de
estudiar-trabajar con una persona destacada por un mes, que es un
periodo relativamente corto, sino más bien el descubrir la infinidad
de posibilidades que existen y que la mayoría de nosotros no
conocemos.
Cada
estancia me ha reafirmado aún más el gusto por la ciencia y por
esta profesión. Cada
vez que participo en una estancia me enriquezco como estudiante, y
como persona. Se aprende a
ser interdependiente con las demás personas y colaboradores, es muy
grato además de ser absolutamente productivo. Incluso se conoce a
otros compañeros del programa con los que se convive y aprende
acerca de su área de investigación, que además no siempre se
dedican a un área afín a la tuya ya que los hay desde psicólogos y
médicos hasta físicos y matemáticos pasando por biólogos e
ingenieros. Y desde luego se adquiere una gran responsabilidad, que
también aumenta con la edad y el nivel de estudios.
Que bueno que existen este tipo de
proyectos, ya que nos ofrecen una oportunidad a los
que podemos y además queremos. Ésta
es una gran promoción para el desarrollo del país. Gracias
a todos los que hacen posible el Programa Jóvenes hacia la
Investigación por permitirnos pasar nuestras vacaciones de manera
tan peculiar.
Finalizo con
una frase de Sócrates que representa su pensamiento acerca de la
investigación y, si en algún momento hemos dudado en seguir en
esto, nos hace reflexionar y pensar: “Una vida sin indagación no
es digna de ser vivida”.
Eric Benjamín Téllez Ugalde
Discurso pronunciado el 1 de marzo de 2002 en Universum, Ciudad Universitaria, en la entrega de diplomas y premios de las estancias 2001 del Programa Jóvenes hacia la Investigación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario