sábado, 12 de mayo de 2012

Programa Jóvenes hacia la Investigación


Son ya casi quince los años que un grupo pequeño de personas se dedican a formar científicos de alto nivel en México. Sus actividades no tienen que ver directamente con el medio académico, sin embargo su labor de fomento e impulso a la investigación es, aunque para muchos invisible, realmente importante.
Desde que entré al Programa Jóvenes Hacia la Investigación me he llevado diversas sorpresas y he tenido varias experiencias. Para mí el estar aquí ha representado un gran número de oportunidades, responsabilidades y satisfacciones. Nunca me imagine participar en actividades de este tipo, o por lo menos no a nivel medio superior. Después de entrar al programa y haber entregado el trabajo de investigación me llevé una sorpresa, tenía la posibilidad de entrar a un subprograma de Jóvenes hacia la Investigación: las Estancias Cortas, ¡podía estudiar realizando un proyecto con un investigador, en alguna institución de reconocimiento nacional en cualquier parte del país!, cuando me dijeron no podía creer que esto era realmente sencillo, sólo entregas un trabajo de investigación formal y se te presentan varias oportunidades, tantas y tan buenas que es difícil decidirse.
Espero para los que ya tuvieron la oportunidad de participar, haya valido la pena lo suficiente como para repetir la experiencia, compartirla y sobre todo fomentarla, para hacer crecer ésta labor en la que unos cuantos elegidos tenemos el privilegio de contribuir y que no debemos desaprovechar.
Lo que realmente me motiva, y además pienso es la razón fundamental por la cual dedicamos gran parte de nuestro tiempo a esto, es, que todos nosotros sabemos, o al menos esperamos que en un futuro, el cual parece cada vez más un presente, lo que hoy realizamos, tal vez por nosotros mismos o por otras causas, le sirva a nuestro país de nuestra propia mano.
Me refiero en particular a las estancias no sólo como una oportunidad de conocer más el campo científico de nuestra preferencia, que eso creo está muy claro, sino también como la oportunidad de relacionarse más socialmente con aquellas personas con las que nos son afines algunos gustos de orden profesional.
Este es un gran empuje para los jóvenes que desean acercarse a la ciencia, porque no es el hecho de estudiar-trabajar con una persona destacada por un mes, que es un periodo relativamente corto, sino más bien el descubrir la infinidad de posibilidades que existen y que la mayoría de nosotros no conocemos.
Cada estancia me ha reafirmado aún más el gusto por la ciencia y por esta profesión. Cada vez que participo en una estancia me enriquezco como estudiante, y como persona. Se aprende a ser interdependiente con las demás personas y colaboradores, es muy grato además de ser absolutamente productivo. Incluso se conoce a otros compañeros del programa con los que se convive y aprende acerca de su área de investigación, que además no siempre se dedican a un área afín a la tuya ya que los hay desde psicólogos y médicos hasta físicos y matemáticos pasando por biólogos e ingenieros. Y desde luego se adquiere una gran responsabilidad, que también aumenta con la edad y el nivel de estudios.
Que bueno que existen este tipo de proyectos, ya que nos ofrecen una oportunidad a los que podemos y además queremos. Ésta es una gran promoción para el desarrollo del país. Gracias a todos los que hacen posible el Programa Jóvenes hacia la Investigación por permitirnos pasar nuestras vacaciones de manera tan peculiar. 
Finalizo con una frase de Sócrates que representa su pensamiento acerca de la investigación y, si en algún momento hemos dudado en seguir en esto, nos hace reflexionar y pensar: “Una vida sin indagación no es digna de ser vivida”.


Eric Benjamín Téllez Ugalde

Discurso pronunciado el 1 de marzo de 2002 en Universum, Ciudad Universitaria, en la entrega de diplomas y premios de las estancias 2001 del Programa Jóvenes hacia la Investigación.

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